Hay una pregunta que llega cada vez que el cielo de Las Palmas se pone de color ocre: «¿esto es caspa o es el aire?». Casi siempre es el aire. Y casi siempre la respuesta instintiva es lavarse la cabeza varias veces seguidas con lo más fuerte que hay en la ducha, que es exactamente lo contrario de lo que esa piel necesita en ese momento.
¿Por qué pica tanto, entonces? Porque no se trata de algo nuevo en la piel, sino de calima y cuero cabelludo cubierto de material abrasivo que ha quedado atrapado entre la grasa y el sudor. El origen es sencillo de entender. Lo que se haga después, si se hace mal, puede dejar la situación peor que el propio episodio.
En Bajo Cero llevamos años observando casos capilares relacionados con estos episodios, en colaboración con el centro capilar de Raquel Quintana, donde hemos revisado numerosos casos de personas convencidas de tener caspa. En torno a un tercio de ellas, no la tenían. Lo que presentaban era sedimento incrustado y una barrera cutánea agotada.
¿Por qué notas la fibra áspera y la cabeza con picor esos días?
Durante un episodio de calima el cabello y la piel de la cabeza quedan cubiertos de partículas abrasivas y alcalinas. Ese polvo se adhiere a la cutícula, se mezcla con sebo y sudor, tapa la salida del folículo y altera el equilibrio natural de la piel. El resultado es picor, tacto áspero y rotura de la fibra.
Hablamos de concentraciones que no son las habituales. Según los datos de calidad del aire publicados por AEMET y las redes autonómicas de vigilancia atmosférica, en un día limpio en Canarias el PM10 se mueve en valores bajos, mientras que en las intrusiones fuertes se han llegado a registrar superaciones muy por encima del umbral diario legal; el episodio de febrero de 2020 es el caso más documentado.
Ese material no flota sobre la cabeza y se va. Se deposita. Y se queda.
¿Qué es exactamente la calima o polvo en suspensión?
Es polvo fino procedente del desierto del Sáhara que el viento transporta en suspensión hasta miles de kilómetros y que tiñe el cielo de tonos ocres y anaranjados. No es humo ni contaminación industrial: es roca pulverizada, con una composición muy distinta a la del aire que se respira un día normal.
¿Qué conviene saber sobre la exposición a este polvo en suspensión?
Las fuentes oficiales recomiendan limitar la exposición al aire libre y cuidar la higiene al volver a casa. Las personas con sensibilidad respiratoria u ocular previa suelen notar más molestias en estos episodios, por lo que conviene seguir siempre las indicaciones de los organismos competentes.
Lo que casi nadie tiene en cuenta es que esa misma recomendación de «cuidar la higiene», aplicada sin criterio sobre el cabello, es la que genera buena parte de las molestias que observamos después de estos episodios.
Las señales que casi nadie asocia al polvo sahariano
Picor difuso, sin zonas muy definidas. Sensación de tirantez en coronilla y nuca. Pelo que chirría al pasar los dedos. Escozor leve al lavar, como si el champú de siempre de repente molestara.
Y una señal muy particular que se repite mucho: la raya del peinado se ve más marcada, casi gris, como si tuviera polvo de obra. Es que lo tiene.
En los episodios de marzo y abril de 2023 observamos un patrón muy consistente entre quienes acudían a consulta estética por este motivo: la gran mayoría notaba picor en las primeras horas, una parte relevante notaba aspereza al tacto, y solo unos pocos presentaban descamación real. No es un dato con valor estadístico, pero orienta bastante.
¿Por qué se acumula polvo en el pelo y en el cepillo?
No es caspa. Son dos cosas mezcladas: sedimento desprendido y fragmentos de cutícula.
La diferencia se ve a simple vista con un poco de paciencia. La escama de descamación es blanquecina, irregular y se deshace al frotarla entre los dedos. El residuo del exterior es grisáceo-pardo, arenoso, y mancha ligeramente la yema. Basta probarlo sobre un papel blanco para salir de dudas en segundos.
¿Y los pelos que aparecen en la almohada? Si son más de los habituales, lo más probable es que no se estén cayendo de raíz, sino rompiendo a media hebra. Hay que fijarse en el extremo: una raíz tiene un bulbo claro, una rotura tiene un corte seco.
¿Qué hace exactamente una partícula mineral sobre la fibra y la piel?
Aquí está el detalle que casi todo el mundo pasa por alto: lo que cae encima no es inerte. Actúa sobre un tejido que funciona en un equilibrio muy estrecho.
Tamaño, carga eléctrica y por qué se queda pegado
Las partículas que llegan tras recorrer miles de kilómetros desde el Sáhara miden mayoritariamente entre 1 y 10 micras. Para hacerse una idea: una hebra de cabello humano ronda las 70 micras de diámetro. Son gránulos varias veces más finos que el propio pelo.
A ese tamaño, la fuerza de adhesión electrostática supera a la gravedad. Y la melena, especialmente si está seca o tratada químicamente, acumula carga positiva. El polvo, cargado tras la fricción del transporte atmosférico, se adhiere y no se desprende solo.
Se puede sacudir la cabeza veinte veces. Se irá una parte. El resto sigue anclado en la escama cuticular y en la salida del folículo.
Un material alcalino frente a una piel ligeramente ácida
La piel de la cabeza trabaja de forma natural en un rango ligeramente ácido. Ese equilibrio ayuda a mantener a raya ciertos microorganismos y conserva cohesionadas las escamas de la cutícula.
El polvo sahariano es rico en calcita, dolomita y silicatos de aluminio, según la literatura mineralógica sobre intrusiones norteafricanas. En suspensión acuosa, esos compuestos se comportan como una solución básica. Es decir: lo contrario de lo que esa piel necesita.
Cuando ese material se hidrata con el propio sudor, queda una capa alcalina sobre un tejido ácido. La cutícula se abre. El pelo se vuelve poroso. Y el picor aparece antes incluso de que se note nada a simple vista.
Las tres causas de fondo: fricción, obstrucción folicular y deshidratación
Suelen ser siempre estas tres. En distinta proporción según el caso, pero siempre estas tres.
Fricción abrasiva: una lija invisible sobre la cutícula
Los silicatos se sitúan en torno a 6-7 en la escala de dureza de Mohs. La queratina del cabello, alrededor de 2,5. Es decir: el grano raya la fibra, no al revés.
Cada vez que se pasa la mano por la cabeza con eso encima, se está puliendo. Veinte pasadas al día durante tres días de episodio suman sesenta microabrasiones acumuladas.
Obstrucción: sebo, sudor y residuo formando una película
Un cuero cabelludo normal produce sebo de forma continua, y con temperaturas de 28-32 °C, que son las que suelen acompañar a estos episodios en Canarias, esa producción aumenta.
Sebo, más sudor, más grano: una pasta que tapa la salida del folículo y crea un microambiente poco saludable para la piel.
Durante los primeros años se recomendaban lavados frecuentes para esto. Con el tiempo, el equipo de Bajo Cero ajustó esa pauta: lavar demasiadas veces arrastraba el sebo, pero dejaba el abrasivo incrustado y la barrera cutánea debilitada. El cambio de criterio llegó al observar que quienes lavaban con mucha frecuencia mostraban peor aspecto de la piel a los pocos días que quienes espaciaban más los lavados.
Deshidratación: aire seco, humedad relativa baja y fibra porosa
Durante una intrusión fuerte la humedad relativa cae con fuerza respecto a los valores habituales del archipiélago, y en episodios como el de enero de 2024 los registros oficiales de medianías de Gran Canaria marcaron mínimos muy por debajo de lo normal para la época.
El cabello contiene en condiciones normales en torno a un 10-12% de agua. A esa humedad ambiental, cede parte de ese contenido. Un pelo deshidratado pierde elasticidad y su punto de rotura baja de forma apreciable.
Si además está decolorado, el efecto se suma.

Cómo distinguir una irritación pasajera de una caspa real
Hay tres señales que ayudan a diferenciar ambas situaciones sin necesidad de nada especial.
Cuándo aparece y cuándo remite: esta irritación aparece durante o justo después del episodio y remite en 5-7 días. La caspa tiene un curso más continuado y recurrente, independiente del tiempo que haga fuera.
Dónde se concentra: la irritación es difusa y afecta sobre todo a las zonas más expuestas: coronilla, raya, línea frontal. La caspa suele concentrarse en zonas con mayor producción de grasa, incluidas cejas y laterales de la nariz.
Aspecto de la escama: grisácea y arenosa frente a amarillenta y grasa adherida.
Si el picor viene de antes del episodio y no desaparece cuando el aire se limpia, probablemente no tenga que ver con la calima, y conviene revisar el origen real del picor capilar antes de seguir probando productos a ciegas.
Cuándo conviene pedir una valoración especializada
Si aparecen zonas muy enrojecidas y delimitadas, supuración, mal olor, pérdida de pelo localizada, un picor que impide descansar varias noches seguidas o sangrado al rascar, lo más sensato es consultar con un profesional sanitario. Ninguna de estas señales tiene que ver con el polvo en suspensión: responden a otra causa y merecen una valoración aparte.
Por qué las pieles sensibles y las melenas decoloradas sufren más
Un cabello virgen conserva una capa lipídica externa que repele el agua y reduce la adhesión de partículas. Una decoloración de dos o más tonos elimina buena parte de ese lípido, tal y como describe la literatura sobre el efecto de los procesos químicos en la fibra.
El resultado es una superficie que atrae más agua, con carga eléctrica distinta y escamas ya levantadas. El grano se agarra mejor y desgasta más.
¿Ocurre igual en todos los casos? En absoluto. En cabello fino y oscuro sin tratar se han visto episodios de tres días con apenas molestia. En cabello rubio con decoloración reciente, el mismo episodio produce rotura visible.
Protocolo de 24-48 horas: lo que hace el equipo antes, durante y después
No hace falta nada complicado. Lo que marca la diferencia es el orden y la constancia, no la cantidad de producto.
Antes del episodio, si se sabe que viene
Las predicciones de calima suelen anunciarse con 24-48 horas de antelación en los boletines meteorológicos. En ese margen, recoger el pelo y cubrirlo con un pañuelo de algodón o una bufanda reduce de forma notable la superficie expuesta. Aplicar una gota de aceite ligero en las puntas y repartir con un cepillo de cerdas suaves ayuda a crear una barrera que dificulta que el polvo se adhiera directamente a la fibra.

Durante el episodio: menos manipulación, más protección
Cuanto menos se toque el pelo durante estas horas, mejor. Cada roce reubica partículas que ya estaban depositadas y las lleva más cerca del cuero cabelludo. Mantener el recogido bajo la bufanda el mayor tiempo posible, incluso en interiores si ha entrado en casa, limita esa fricción añadida.
Después: el aclarado previo que casi nadie hace bien
El error más habitual es aplicar champú directamente sobre pelo seco cubierto de polvo. Eso convierte el grano en una pasta abrasiva que se reparte por toda la fibra en lugar de eliminarse.
Un aclarado abundante con agua templada, de al menos un minuto, antes de cualquier producto, arrastra la mayor parte de las partículas sueltas por gravedad, sin fricción añadida. Solo después tiene sentido aplicar un champú suave, con movimientos de yema de los dedos, nunca de uña.
Qué revisar en los días siguientes
Conviene observar la raya del pelo y el nacimiento frontal con buena luz, buscando posibles restos de descamación o zonas más sensibles al tacto. Si la sensación de incomodidad se mantiene más allá de la semana, o si reaparece con cada episodio de calima de forma más intensa, probablemente convenga una valoración más detallada.
Para quienes buscan algo más que paliar el episodio puntual, las sesiones de crioterapia capilar son una de las experiencias que el equipo suele recomendar como parte de una rutina de cuidado continuado, especialmente en temporadas con calimas repetidas.
Preguntas frecuentes
¿La calima puede dejar el cuero cabelludo peor durante semanas?
Si la irritación se maneja en las primeras 48 horas con el protocolo adecuado, lo habitual es que remita en menos de una semana. Cuando se deja evolucionar sin atención, especialmente combinada con lavados agresivos o rascado frecuente, la recuperación puede alargarse.
¿El vinagre de manzana ayuda a neutralizar el polvo alcalino?
Un aclarado muy diluido de vinagre de manzana (una cucharada por litro de agua) puede ayudar a reequilibrar el pH tras el lavado, aunque no sustituye al aclarado previo con agua templada ni a un buen champú.
¿Hay que cambiar de champú?
No necesariamente cambiar, pero sí reducir la frecuencia si se está lavando a diario, y priorizar fórmulas suaves sin sulfatos agresivos durante esos días.
¿Afecta igual a todos los tipos de cabello?
No. Como se ha visto, el cabello decolorado o con procesos químicos recientes, y las pieles ya sensibles, notan más el impacto de cada episodio.





